Aleaciones de níquel para entornos corrosivos

Si trabaja en ambientes químicamente agresivos, cuenta con una amplia gama de versátiles aleaciones de níquel que son adecuadas para los flujos complejos de procesos y de residuos, y proporcionan una excepcional resistencia a ciertos productos químicos. Por poner un ejemplo: en comparación con el acero inoxidable, las aleaciones de níquel sufren menos corrosión, picaduras, agrietamiento y demás efectos similares en soluciones calientes que contienen cloruro.

La siguiente información será una importante guía introductoria al uso efectivo de diversas aleaciones de níquel aptas para ambientes corrosivos. Si necesita más detalles para una situación en particular, lo mejor es que contacte con nuestro equipo de expertos de NeoNickel.

El desempeño de las aleaciones de níquel

Es evidente que, en las industrias que utilizan procesos químicos, nos encontramos con muchísimos ambientes distintos. Sin embargo, es probable que usted juzgue el desempeño de los materiales metálicos utilizados en estos procesos según su nivel de resistencia a una lista comparativamente pequeña de ácidos químicos inorgánicos. Es probable que los ácidos más importantes de esa lista sean el ácido sulfúrico, el clorhídrico y el fluorhídrico. Es probable que también evalúe los efectos de los materiales férricos y otros residuos.

El níquel y las aleaciones de níquel son los metales que han demostrado los más altos niveles de resistencia a la corrosión en ciertas soluciones cáusticas. En términos muy generales, cuanto más níquel tenga una aleación, más resistencia a la corrosión presentará. Dicha resistencia se debe a la formación de sales e hidróxidos metálicos insolubles, ya que ralentizan la velocidad de disolución.

¿Dónde conviene utilizar los principales tipos de aleaciones de níquel?

Examinemos estas aleaciones en referencia a sus principales elementos de aleación. El níquel se utiliza principalmente para soluciones cáusticas. Para soluciones reductoras suaves, tales como el ácido fluorhídrico, está el níquel-cobre. Cuando esté trabajando con medios reductores fuertes, entonces una aleación con molibdeno sería una elección más razonable.

Cuando se trata de la oxidación, el níquel, el hierro y el cromo son las opciones más adecuadas para soluciones oxidantes; mientras que para los medios superoxidantes, la mejor opción sería una aleación de níquel-cromo-silicio. Finalmente, una aleación de níquel-cromo-molibdeno tiende a ser lo suficientemente versátil para hacer frente a todos estos ambientes.

El uso de cobre, molibdeno o tungsteno en una aleación ayuda tanto a incrementar las propias cualidades de resistencia inherentes del níquel como a aumentar significativamente su fuerza. Por otro lado, el cromo participa en la formación de películas pasivas que ayudan a impedir el proceso corrosivo. Donde existe un alto potencial de corrosión y estas películas no pueden mantenerse, el silicio es la mejor elección para proteger el metal mediante la formación de óxidos protectores.

Acerca de hablar con NeoNickel

Es probable que esta introducción a las aleaciones de níquel, en la que se destacan sus propiedades y usos, sea tan sólo el punto de partida de una conversación mucho más detallada sobre sus necesidades específicas.

Por ello, lo mejor es hablar con expertos en la materia. Suministramos desde hace más de 30 años aleaciones de alto desempeño a las principales empresas de toda Europa. Nuestros metalúrgicos conocen a la perfección las exclusivas necesidades y requerimientos del entorno en el que va a utilizar sus productos. Ofrecemos productos de la más alta calidad en diversas formas: placa, chapa, barra y muchas más.